Mejores fulares para porteo portabebés

Un fular para porteo portabebés o pañuelo portabebe se ha convertido en un elemento muy útil para mamás de todo el mundo. Con el transcurso de los siglos, el ser humano se ha visto en la necesidad de mejorar el mecanismo de transporte de los infantes de manera que se ha ido adaptando a las necesidades de trabajo, en el hogar y fuera de él, y así mantener seguros y protegidos a sus niños; así el fular se ha adaptado a la realidad de la humanidad. Aunque los fulares aún mantienen los sistemas clásicos (pañuelo o bufanda de tela) estos se han innovado en su diseño y en la incorporación de nuevos materiales para su fabricación; adaptándose a las nuevas condiciones de transporte y de vida cotidiana.

fular porteo

El fular (o pañuelo, bufanda, tejido, etc.) para porteo (o porta bebés) es una manera eficiente, ergonómica, segura y práctica de cargar al bebé o niño junto al pecho o espalda de la madre (padre o adulto) al momento de transportarlo. El arreglo simple de fular emplea tejidos naturales (seda, algodón, lino, etc.) o combinaciones de textiles con materiales sintéticos (poliéster, licra entre otros), permitiendo que el fular se adapte a diferentes condiciones; estos pueden ser tejidos elásticos, suaves y frescos, para las zonas calientes o forros de cuero externos o mantas de lanas en las zonas de frio extremo, además puede ser unicolor o llevar estampados de variados colores.

Funciones del Fular para porteo

El fular para porteo facilita al adulto a desplazarse con el niño sin que esto le ocasione dificultades para que éste realice la actividad recreativa o de trabajo que requiera cumplir. Adicionalmente, fortalece la relación y reconocimiento madre (padre)-hijo, al proporcionarle al niño su calor, olor y hasta acostumbrarse éste a los latidos del corazón de los padres, lo que los calma y les proporciona una sensación de seguridad. Para la madre, induce la liberación de neurotransmisores (relajantes), fomenta el reconocimiento madre-hijo y fortalece el instinto maternal (teoría del apego), disminuyendo la ansiedad postparto, incluso incrementa su fortaleza física.

Los sistemas más modernos ofrecen un arreglo ergonómico para el niño facilitando una postura adecuada y que no le cause daños, lesiones o incomodidades. A su vez, hace que las fuerzas de carga y soporte del peso del niño se distribuyan uniformemente en el pecho o espalda del adulto evitando lesiones o dolores musculares.

Beneficios / contraindicaciones del uso del fular

ProsContras
Práctico para el transporte del niño. Seguridad y menor estrésRequiere de práctica para realizar los nudos, ajustes y el tensado de la tela
Mejora la relación madre-hijo y fortalece el vínculo afectivoSe debe contar con asesoría técnica para el caso del fular tipo mochila, ya que si el niño es muy pequeño puede causar incomodidad en piernas y espalda, si el niño cuelga y no se ajusta bien al pecho del adulto
Mejora el sueño y períodos de descanso del niño
Estimulación constante y temprana al bebé (percibe, explora, desarrolla la conciencia)
Bienestar físico del niño (evita aplanamiento de la cabeza, previene el síndrome de muerte súbita, curvaturas anormales de la espalda, estimula el desarrollo psicomotor), se reporta la disminución de cólicos
Beneficios / contraindicaciones del uso del fular

Para el porteador:

ProsContras
Mejora la posturaSistemas de soporte único (hombro) pueden causar bursitis y lesiones musculares
Permite la movilidad (deja libre los brazos para realizar trabajos físicos)Se debe tener cuidado al momento de realizar movimientos bruscos o agacharse
Mejora las condiciones sicológicas de las madres (efecto postparto, depresión, autoestima, mejora la lactancia)
Mejora la vinculación padre-hijo, estimula el desarrollo de la familia
Permite atender a más de un hijo a la vez
Beneficios / contraindicaciones del uso del fular

Requerimientos y Características


Durante las primeras etapas de crecimiento (menores de un año), el fular debe ofrecer a los niños una protección a la cabeza, espalda y caderas, además debe garantizar una postura adecuada de la columna vertebral y de fortalecimiento de su sistema muscular, previendo de esta manera, daños en la estructura vertebral soporte de la cabeza, apertura excesiva de la cadera y daños en las rodillas y piernas, situación que se mantiene hasta que el niño empieza a realizar movimientos de cabeza independiente (girarla de un lado a otro) y de movimientos de rotación del cuerpo.


Para los niños de mayor edad, los fulares también debe brindar soporte, y a su vez, libertad de movimiento para poder explorar los ambientes donde los padres se desplazan, trabajan o realizan diversas actividades, lo cual se ha postulado que fortalece la vinculación entre ellos (madre-hijo) y le brinda un ambiente de seguridad sicológica y de aprendizaje al niño para un crecimiento adecuado.

No todos los modelos de fulares pueden ser empleados o están diseñados para ser utilizados en las diferentes etapas de crecimiento del niño, debiéndose tener cuidado al momento de seleccionar el adecuado. Así, por ejemplo, un fular elástico de 50-70 cm de ancho y 5 metros de largo funcionaría bien para niños recién nacidos hasta la etapa que aprenden a caminar, ya que le brinda el soporte y posición adecuada para su desarrollo. La capacidad elástica de los tejidos modernos no solo le brinda la posibilidad de irse adaptando a medida que el niño aumenta de tamaño y peso, sino que sirve de cobijo y protección de brazos y cabeza. Este tipo de fular y los de tela (con dimensiones muy similares a los elásticos) adicionalmente tienden a brindar acceso directo al bebé.

Al tener una posición pegada al pecho permite amamantar fácilmente al niño, su postura asegura acceso visual y físico en todo momento, evitando asfixias o malas posturas, adicionalmente se debe garantizar, en el caso particular de emplearlos en niños recién nacidos, que las piernas queden flexionadas hacia el pecho del adulto generando una figura de eme (M) de manera tal de garantizar que el fémur queda en el acetábulo de la cadera del niño permitiendo una postura más ergonómica y natural del bebe. Al ir creciendo, el niño se colocará en la misma forma de eme más amplia, de manera tal de que abarque el pecho del adulto garantizado que las fuerzas de estímulo vayan sobre el fémur sin causar daños en la rodilla del niño.

fular para recien nacido

Tipos de Fulares portabebés

Elástico: generalmente empleado para portear niños recién nacidos y menores de un año, por sus características son ajustables, cómodos para el bebé y el adulto, fácil de armar sin necesidad de ayuda externa. Permite adecuarse para posiciones que faciliten dar de mamar al bebé, colocarlo en posición tipo cuna, ajustado al pecho, cadera o espalda. Sus mayores limitaciones están asociadas con el peso del bebé, pues cuando el bebé supera los 9 kg el tejido tiende a perder su resistencia mecánica (se estira de manera inadecuada) y propicia el desplazamiento de la zona del pecho de la madre pudiendo causar incomodidad tanto como para el bebé como para quien lo carga al deslizarse fuera de la posición del pecho. También existen en el mercado prendas tipo camiseta elástica que se emplean en las etapas tempranas de crecimiento del niño o para bebés prematuros, es de fácil uso, pero su mayor inconveniente es que se dificulta su intercambio (por la talla específica de la madre) con otros adultos y requiere de lavado continuo, generalmente se emplean en niños menores de seis meses, no se recomienda para niños de gran peso porque tiende a deformarse.

Tejido: se emplean tejidos naturales tales como seda, lino o algodón; gracias a la longitud y ancho variable de la tela, éste se adapta a la contextura del niño en crecimiento. Es más fácil de ajustar por lo que puede emplearse desde la temprana edad del bebé hasta niños de cuatro años (existe un amplio debate entre la conveniencia que el niño camine y fortalezca sus huesos y musculatura desde los cuatro años y los daños por malas posturas y pérdida de independencia por el uso del fular a edades mayores). Dada la longitud y ancho variable, se adapta a diferentes formas de porteo (frontal o posterior) y la sujeción es más firme y sin deformación (asegurando que el cuerpo del bebe hace contacto forme con el del adulto), además pueden realizarse diferentes estilos de amarre. Su principal limitación es que requiere de entrenamiento, en el caso de carecer de experiencia previa, para ajustarlo por la longitud de la tela y su tensado, algunas personas se incomodan por la cantidad de tela sobrante la cual puede llegar a arrastrarse por el piso, pero esta situación puede solventarse doblando el exceso hacia la parte interior del fular.

Bandolera: es una armazón de tela que dispone de dos aros metálicos que se cruza a través del pecho y la espalda hasta la cadera permitiendo que el niño quede sujeto al pecho de la madre. El ajuste se logra a través de la fricción (y el arreglo de fuerzas) que causan los aros metálicos con la tela. Dado su facilidad de ajuste, puede emplearse tanto para niños pequeños y grandes, además permite un arreglo de carga frontal (pecho) o posterior (espalda). Este modelo, junto con el tipo mochila, es el más fácil de poner y quitar rápidamente. El soporte del peso del niño se realiza con los hombros lo que puede causar incomodidad de no distribuirse bien el peso del niño, lo cual puede solucionarse reajustando el fular. Generalmente se emplea como sistema alterno o para paseos cortos, ya que, como se indicó anteriormente, la tensión de la carga recae en un solo hombro, pudiendo causar lesiones o daños musculares a la madre.

Bolsas (Pouch): mientras en los fulares anteriores el bebé queda en posición erguida, en este tipo de fular él bebe queda en una posición tipo de cuna o de forma de C (convexa), simulando la posición fetal y que el niño adopta durante el período de gestación. Sus mayores limitaciones radican en su capacidad para manejar el peso y tamaño del bebé, así como que la fuerza de soporte del bolso recae en el hombro del porteador, lo cual no solo causa incomodidad y daños musculares (aunque por su diseño en algunos es posible extender la tela para cubrir todo el hombro y distribuir las fuerzas responsables de mantener el peso), sino que no permite la interacción corporal madre-hijo con los beneficios mencionados anteriormente en este manuscrito. Existen en el mercado variaciones que combinan el tipo mochila con el de bolsa (algunas veces denominados como de evolución o evolutivos) en donde se disponen de tiras dobles para los hombros, pero una bolsa o cavidad simple para el niño, generalmente mayor de un año, ésta cavidad se puede ir ajustando a medida que el niño crezca.

Mochila: existen diversos modelos (uniforma o preformada, de tamaño ajustable, para  excursión) y su uso es muy común en poblaciones asiáticas (Mei Tai) y occidentales (para excursiones o ajustadas para trayectos largos); se trata de una canasta (rectangular o tipo saco) que dispone de dos tirantes de longitud ajustable y algunos, los más modernos, proveen de soporte lumbar a través de ajustes con correas para la cadera o cintura, ajuste de pecho y soporte adicional para la espalda del porteador y del niño; aunque los sistemas clásicos no proveen ajustes para niños recién nacidos, existen sistemas híbridos similares de tela acolchada (conocidos como Meichila dependiendo de la casa comercial) que permiten el ajuste de la postura del recién nacido. Los nuevos modelos emplean materiales sintéticos livianos, resistentes, frescos y con soportes cruzados para mejor distribución de fuerzas y cargas sobre los hombros y espalda del adulto. Su diseño variable permite ajustar la posición del bebé tipo cuna o erguido posterior y frontal. A pesar que existen modelos para recién nacidos, el modelo para trayectos largos es recomendado para niños entre 6 meses y dos años, además deben incluir almohadillas para el niño. Su mayor limitante radica en el ajuste de las tiras (de existir) para el caso de niños muy pequeños o de bajo peso, así como de la postura de las piernas separadas (apertura de las piernas), ya que algunos modelos tienden a causar incomodidad en el niño y otros, al no poder ajustar la presión del niño al pecho del porteador, carecen de soporte para el cuello cuando el niño se duerme. En términos generales es el más costoso, pero se puede encontrar con una serie de complementos opcionales (protectores de sol, almohadillas, soportes extras para el niño, apoya cuello, fibras inteligentes para calor o frio, etc.) para mejorar la comodidad tanto del niño y hasta el almacenamiento de productos para él.

pañuelo portabebe

Cuadro comparativo de productos promocionados y evaluados por Amazon.com

Tipo de fularNombreImagen de referenciaCaracterísticasOpiniones de Amazon
TelaFular Portabebé BobaFular portabebes para porteoModelo clásico
Elaborado de algodón ultra suave
Lavable
Diseñado para recién nacidos y niños de hasta 16 Kg
Cómodo y fácil de usar
4,6 de 5 estrellas
78% 5 estrellas
Tela ElásticaCuddleBug Fular portabebésFular portabebes para porteoAlgodón y licra (spandex) [90:10]
Lavable
Ligero
Transpirable
Ideal para niños recién nacidos (a partir de 1 Kg) hasta un peso máximo de 16 Kg.
Fácil de sujetar
4,5 de 5 estrellas
71% 5 estrellas
Tela flexibleFular Portabebés MakimajaFular portabebes para porteoElaborado de Algodón y 5% de licra (spandex)
Este bajo contenido de spandex lo hace más suave y transpirable
Con correa para hombro
Lavable
Ideal para niños recién nacidos hasta un peso máximo de 15 Kg.
El arreglo permite colocar al bebé tipo bolsa
4,5 de 5 estrellas
70% 5 estrellas
TelaFular portabebés LaleniFular portabebes para porteoAlgodón [100%]
Lavable
Ligero
Fresco
Ideal para niños recién nacidos (a partir de 3,5 Kg) hasta un peso máximo de 15 Kg.
4,5 estrellas de 5
68% 5 estrellas

Los modelos a seleccionar dependerán de diversas variables que el usuario deberá analizar. De forma resumida se tiene:

Comodidad: deben ser ligeros, poco voluminosos, lo más importante es asegurarse de disponer de una cavidad adecuada (amplia y ajustable), cómoda (que brinde apoyo al cuello, cabeza y ajuste de las piernas), que permita tener acceso directo al niño y que se ajuste a su tamaño y peso, la capacidad de poder ajustarlo es fundamental. En caso de ser tipo mochila, éste debe disponer de soportes (tirantes y/o correas) anchos y acolchados para el niño y adulto, así como de asegurarse de disponer de soportes lumbares; por otro lado, el tamaño de la tela (largo y ancho) y/o calidad del material sintético (flexibilidad, transpirable, lavable) dependerán del tamaño del adulto, pero debe garantizar que pueden soportar el peso del niño.

Seguridad: verifique la calidad de las telas y asegúrese que en ninguna posición o situación el niño estará privado del acceso a ventilación adecuada. En caso de seleccionar el tipo mochila, asegúrese de disponer aperturas adecuadas y variables para las piernas del niño. Si selecciona un diseño para excursión o largas trayectorias, verifique la calidad de los soportes y sujetadores del niño, disponga de un accesorio para la protección del sol y lluvia. En el tipo bolso, asegúrese que las tiras de soporte sean anchas y acolchadas, de esa manera causar el menor daño al hombro del adulto. En caso de adquirir algún modelo comercial, asegúrese de que éste cuente con los sellos y estándares de calidad y seguridad, tanto de los materiales como del diseño, exigidos por las leyes del país.

Adaptabilidad: seleccione el fular o portabebés que permita adaptarse al crecimiento del niño, de ser posible que se pueda ajustar a medida que el niño vaya creciendo y se fácil de montar y usar.

Costo y rendimiento: los fulares varían mucho de precio dependiendo del modelo, marca y características adicionales que se requieran, sin embargo, existe mucha información para elaborar fulares de tela y tipo bolso en la internet con materiales de bajo costo y adaptable a todas las necesidades económicas. Por otro lado, el uso de telas sintéticas, la incorporación de materiales compuestos (compositos poliméricos), híbridos (naturales y sintéticos) y la incorporación de otros tipos de elementos (barras de aluminio, almohadillas esponjosas de poliuretanos, fibra de carbono, etc.) incrementan el costo, así como la calidad del acabado del fular en general o de las hebillas y correas especiales (anchas, ergonómicas y con soporte extra) que tienden a ofrecer y brindar mayor resistencia al uso y prolonga la vida útil del fular, además de ofrecer, generalmente, la posibilidad de ser empleados en niños de diferentes edades.

Al final, la elección dependerá de aquel fular que acomode mejor al niño, que el padre o madre se sienta cómoda y le brinde seguridad a su niño.

Errores comunes al emplear un fular para porteo:

El principal error radica en la selección errónea del modelo de fular a emplear, no tomar en cuenta la etapa de desarrollo del niño causará incomodidades y hasta daños tanto en el niño como en el adulto responsable de portearlo. Aspectos como la instalación equivocada del fular, por hacerlo rápido, no contar con el tiempo suficiente, perder la paciencia al realizar el anudado, inexperiencia, entre otros, puede conducir a la instalación incorrecta del fular y el consecuente daño a los sitios de soporte por parte del adulto (hombro, cuello, espalda, brazos) y del propio niño. Inclusive la selección inadecuada de la vestimenta del niño puede causar incomodidad, malestar y llanto en él, por ejemplo, al colocarlo en una mochila o bolsa con ropa muy ajustada y que pudiese quedar prensada en la bolsa o silla o restringir el movimiento de sus piernas o presionar las rodillas de éste, selección inadecuada del tejido y que cause excesivo calor o frio al bebe. Otro error común es emplear el fular inadecuado si el niño es muy pesado o de gran tamaño, ya que, por ejemplo, al emplear un fular flexible o semiflexible en un niño de gran peso puede causar desplazamiento de la posición adecuada del bebé (lejos del pecho, por ejemplo) causándole incomodidad o daños en la espalda, cadera o piernas, evitando su respiración o ejerciendo demasiada presión en el hombro o zona lumbar al adulto. Un error muy común es emplear un porteado de espalda y realizar desplazamientos bruscos o al agacharse que puedan causar desplazamiento de la posición segura del niño.

Comentarios finales:

El uso del fular es adecuado y recomendado por pediatras y expertos para el transporte (porteo) seguro y adecuado para el desarrollo de los niños, desde recién nacido hasta los cuatro años, y algunas veces mayores. Ha formado parte de la vida cotidiana desde inicios de la humanidad y continuará en el tiempo sin importar el tipo de material empleado en su construcción. Dentro de sus principales beneficios se encuentra fortalecer la relación madre/padre con el niño, estimular su sensación de seguridad y adaptación a la sociedad, despertar su capacidad sensitiva del entorno y brindar la autonomía necesaria a la madre o padre para realizar sus actividades sin disminuir la seguridad y compañía de su niño.